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Mostrando entradas de abril, 2019

Los lienzos en el sepulcro vacío (Jn 20,1-9)

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Domingo de Resurrección – C. Evangelio 1  El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.  2  Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: —Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto. 3  Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro. 4  Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro.  5  Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró.  6  Llegó tras él Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados,  7  y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio.  8  Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó.  9  No entendían aún  la Escritura  según la cual era preciso que resucit

Buscad las cosas de arriba (Col 3,1-4)

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Domingo de Resurrección – 2ª lectura 1  Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios;  2  sentid las cosas de arriba, no las de la tierra.  3  Pues habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.  4  Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él. Por el Bautismo el cristiano participa de la vida gloriosa de Jesucristo resucitado. Por eso, Cristo debe llenar todos los horizontes de su vida. «Mi amor está crucificado (...). No me satisfacen los alimentos corruptibles y los placeres de este mundo. Lo que yo quiero es el pan de Dios, que es la carne de Cristo, nacido de la descendencia de David, y no deseo otra bebida que su sangre, que es la caridad incorruptible» (S. Ignacio de Antioquía,  Ad Romanos  6,1-9,3). El deseo de vivir con Cristo proporciona una nueva perspectiva a la existencia en este mundo: «Los cristianos, peregrinando hacia

Dios lo resucitó al tercer día (Hch 10,34a.37-43)

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Domingo de Resurrección –  1ª lectura 34a Pedro comenzó a hablar: 37  »Vosotros sabéis lo ocurrido por toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan:  38  cómo a Jesús de Nazaret le ungió Dios con el Espíritu Santo y poder, y cómo pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.  39  Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; de cómo le dieron muerte colgándolo de un madero.  40  Pero Dios le resucitó al tercer día y le concedió manifestarse,  41  no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos;  42  y nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que a él es a quien Dios ha constituido juez de vivos y muertos.  43  Acerca de él testimonian todos los profetas que todo el que cree en él recibe por su nombre el perdón de los pecados. Pedro, en un apretado discurs

Resurrección de Jesús. El sepulcro vacío (Lc 24,1-12)

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Vigilia Pascual – C. Evangelio 1 El día siguiente al sábado, todavía muy de mañana, llegaron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado; 2 y se encontraron con que la piedra había sido removida del sepulcro. 3 Pero al entrar, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Estaban desconcertadas por este motivo, cuando se les presentaron dos varones con vestidura refulgente. 5 Como estaban llenas de temor y con los rostros inclinados hacia tierra, ellos les dijeron: —¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí, sino que ha resucitado; recordad cómo os habló cuando aún estaba en Galilea 7 diciendo que convenía que el Hijo del Hombre fuera entregado en manos de hombres pecadores, y fuera crucificado y resucitase al tercer día. 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras. 9 Y al regresar del sepulcro anunciaron todo esto a los once y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago; también las otras que estaban con ellas c

Bautizados en Cristo Jesús (Rm 6,3-11)

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Vigilia Pascual. 8ª lectura 3  ¿No sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados para unirnos a su muerte?  4  Pues fuimos sepultados juntamente con él mediante el bautismo para unirnos a su muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva.  5  Porque si hemos sido injertados en él con una muerte como la suya, también lo seremos con una resurrección como la suya,  6  sabiendo esto: que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, para que fuera destruido el cuerpo del pecado, a fin de que ya nunca más sirvamos al pecado.  7  Quien muere queda libre del pecado. 8  Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,  9  porque sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere más: la muerte ya no tiene dominio sobre él.  10  Porque lo que murió, murió de una vez para siempre al pecado; pero lo que vive, vive para Dios.  11 

Os daré un corazón nuevo (Ez 36,16-28)

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Vigilia Pascual. 7ª lectura 16  Me fue dirigida la palabra del Señor, diciendo: 17  —Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba sobre su tierra, la hicieron impura con su conducta y sus acciones. Su conducta era en mi presencia como la mancha de una mujer en menstruación.  18  Entonces derramé mi cólera sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre el país, por los ídolos que lo habían contaminado.  19  Los dispersé entre las naciones y los esparcí entre los pueblos. Dicté sentencia contra ellos según su conducta y sus acciones.  20  Llegaron a las naciones en las que entraron y profanaron mi santo Nombre, porque decían de ellos: “Éstos son el pueblo del Señor; han salido de su tierra”.  21  Pero he tenido compasión por mi santo Nombre, que la casa de Israel profanaba entre las naciones a las que llegaron. 22  »Por eso, di a la casa de Israel: «Esto dice el Señor Dios: “No hago esto por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo Nombre, profanado entre las naci

El paso del mar Rojo (Ex 14,15–15,1)

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Vigilia Pascual. 3ª lectura 15  El Señor dijo a Moisés: —¿Por qué clamas hacia mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en camino.  16  Y tú, alza tu bastón y extiende tu mano hacia el mar y divídelo para que los hijos de Israel pasen por medio del mar como por tierra seca.  17  Yo, por mi parte, voy a endurecer el corazón de los egipcios para que entren tras ellos; así manifestaré mi gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus guerreros.  18  Y sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando yo muestre mi gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros. 19  El ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se puso en marcha y se situó tras ellos. Se puso en marcha también la columna de nube que iba delante de ellos y se situó detrás,  20  interponiéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; la nube era tan oscura por un lado y tan luminosa por otro, que no pudieron acercarse unos a otros en toda la

El sacrificio de Abrahán (Gn 22,1-18)

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Vigilia Pascual. 2ª lectura 1  Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Y le llamó: —¡Abrahán! Éste respondió: —Aquí estoy. 2  Entonces le dijo: —Toma a tu hijo, a tu único hijo, al que tú amas, a Isaac, y vete a la región de Moria. Allí lo ofrecerás en sacrificio, sobre un monte que yo te indicaré. 3  Muy de mañana Abrahán se levantó, aparejó su asno, se llevó consigo a dos siervos y a su hijo Isaac, cortó la leña del sacrificio, se puso en camino y se dirigió al lugar que le había dicho Dios.  4  Al tercer día, Abrahán alzó la vista y divisó el lugar a lo lejos.  5  Entonces dijo Abrahán a sus siervos: —Quedaos aquí con el asno mientras el muchacho y yo vamos hasta allí para adorar a Dios; luego volveremos con vosotros. 6  Tomó Abrahán la leña del sacrificio y se la cargó a su hijo Isaac, mientras él llevaba en la mano el fuego y el cuchillo; y se pusieron en marcha los dos juntos.  7  Isaac dijo a su padre Abrahán: —¡Padre! Él respondió: —S

Dios creó el cielo y la tierra (Gn 1,1–2,2)

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Vigilia Pascual. 1ª lectura 1  En el principio creó Dios el cielo y la tierra.  2  La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. 3  Dijo Dios: —Haya luz. Y hubo luz.  4  Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla.  5  Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla llamó noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero. 6  Dijo Dios: —Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras. 7  Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue.  8  Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo. 9  Dijo Dios: —Que se reúnan las aguas de debajo del cielo en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y así fue.  10  Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno. 11  Dijo Dios: —Produzca la tierra hierba verde, plantas c