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Mostrando entradas de diciembre, 2020

Presentación de Jesús en el Templo (Lc 2,22-40)

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Presentación de Jesús en el Templo. Evangelio 22 Y cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23 como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; 24 y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. 25 Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. 26 Había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor. 27 Así, vino al Templo movido por el Espíritu. Y al entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre él, 28 lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 —Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra: 30 porque mis ojos han visto tu salvación, 31 la que has preparado ante la faz d

La vida de familia (Col 3,12-21)

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Sagrada Familia. 2ª lectura 12 Por tanto, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. 13 Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga queja contra otro; como el Señor os ha perdonado, hacedlo así también vosotros. 14 Sobre todo, revestíos con la caridad, que es el vínculo de la perfección. 15 Y que la paz de Cristo se adueñe de vuestros corazones: a ella habéis sido llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. 16 Que la palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente. Enseñaos con la verdadera sabiduría, animaos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando agradecidos en vuestros corazones. 17 Y todo cuanto hagáis de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. 18 Mujeres: estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. 19 Maridos: amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos c

El que teme al Señor honra a sus padres (Si 3,3-7.14-16)

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Sagrada Familia. 1ª lectura 3 El Señor glorifica al padre en los hijos, y establece la autoridad de la madre sobre la prole. 4 Quien honra al padre expía los pecados; 5 quien da gloria a la madre es como si juntara tesoros. 6 El que honra al padre recibirá alegría de sus hijos, y será escuchado en el día de su plegaria. 7 Quien honra al padre vivirá largos días; y quien obedece al Señor será el consuelo de su madre. 14 Hijo, socorre a tu padre en la vejez, y no le entristezcas durante su vida. 15 Aunque perdiese el juicio, sé indulgente con él, y no le desprecies cuando tú estés en pleno vigor; 16 pues la piedad con el padre no será olvidada, sino que te servirá de disculpa frente a tus pecados. La sabiduría tradicional invita a observar atentamente lo que sucede, para encontrar los modos más eficaces de alcanzar la felicidad. Desde esa perspectiva se contemplan ahora las relaciones de los hijos con sus padres: honrar a los padres trae beneficios.

Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús (Lc 1,26-38)

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4º domingo de Adviento – B. Evangelio 26 En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. 28 Y entró donde ella estaba y le dijo: —Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. 29 Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué podía significar este saludo. 30 Y el ángel le dijo: —No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: 31 concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin. 34 María le dijo al ángel: —¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón? 35 Respondió el ángel y le dijo: —El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso,

El misterio ahora manifestado (Rm 16,25-27)

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4º domingo de Adviento – B. 2ª lectura 25 Al que tiene el poder de confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio oculto por los siglos eternos, 26 pero ahora manifestado a través de las Escrituras proféticas conforme al designio del Dios eterno, dado a conocer a todas las gentes para la obediencia de la fe, 27 a Dios, el único sabio, a Él la gloria por medio de Jesucristo por los siglos de los siglos. Amén. A diferencia de otras cartas, San Pablo termina la carta a los Romanos con una doxología a Dios omnipotente y sabio por medio de Jesucristo. Un papiro muy antiguo la coloca en 15,33; otros manuscritos la ubican al final del cap. 14, repitiéndola también como conclusión de la epístola. Estos cambios se debieron a la lectura litúrgica de la carta que prescindía a veces de los caps. 15 y 16, por ser de un carácter más personal.

Tu casa y tu reino permanecerán para siempre (2 S 7,1-5.8b-12.14a.16)

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4º domingo de Adviento – B. 1ª lectura 1 Cuando el rey se estableció en su casa y el Señor le concedió la paz con los enemigos de alrededor, 2 dijo el rey al profeta Natán: —Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras que el arca del Señor habita en una tienda de lona. 3 Natán respondió al rey: —Vete y haz lo que te dicta el corazón, porque el Señor está contigo. 4 Pero esa misma noche la palabra del Señor llegó sobre Natán en estos términos: 5 —Vete y dile a mi siervo David: Así dice el Señor: ¿Eres tú el que va a edificar una casa para que Yo habite en ella? 8b Yo te he tomado del aprisco, de detrás del rebaño para que seas príncipe sobre mi pueblo Israel; 9 he estado contigo en todas tus andanzas, he eliminado a todos tus enemigos ante ti y he hecho tu nombre grande entre los grandes de la tierra. 10 Asignaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite allí y nadie le moleste; los malvados no volverán a oprimirlo como antes, 11 cuando constituí jue

Testimonio de Juan el Bautista (Jn 1,6-8.19-28)

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3º domingo de Adviento – B. Evangelio 6   Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7   Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos creyeran. 8   No era él la luz, sino el que debía dar testimonio de la luz. 19 Éste es el testimonio de Juan, cuando desde Jerusalén los judíos le enviaron sacerdotes y levitas para que le preguntaran: «¿Tú quién eres?». 20 Entonces él confesó la verdad y no la negó, y declaró: —Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: —¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías? Y dijo: —No lo soy. —¿Eres tú el Profeta? —No —respondió. 22 Por último le dijeron: —¿Quién eres, para que demos una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo? 23 Contestó: —Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Haced recto el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías. 24 Los enviados eran de los fariseos. 25 Le preguntaron: —¿Pues por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni

Estad siempre alegres (1 Ts 5,16-24)

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3º domingo de Adviento – B. 2ª lectura 16 Estad siempre alegres. 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias por todo, porque eso es lo que Dios quiere de vosotros en Cristo Jesús. 19 No extingáis el Espíritu, 20 ni despreciéis las profecías; 21 sino examinad todas las cosas, retened lo bueno 22 y apartaos de toda clase de mal. 23 Que Él, Dios de la paz, os santifique plenamente, y que vuestro ser entero —espíritu, alma y cuerpo— se mantenga sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que os llama es fiel, y por eso lo cumplirá. San Pablo acaba de exhortar a todos los cristianos a manifestar con obras la caridad fraterna (vv. 14-15). Como consecuencia encontrarán la paz con Dios y con los demás que llena al hombre de gozo y serenidad (v. 16). Entonces, incluso las mayores penas y dolores llevados con visión de fe no quitan la alegría: «Si nos sentimos hijos predilectos de nuestro Padre de los Cielos, ¡que eso somos!, ¿cómo no vamos a estar alegres siempre? —Piénsalo»

El Espíritu del Señor está sobre mí (Is 61,1-2a.10-11)

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3º domingo de Adviento – B. 1ª lectura 1 El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para llevar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos, anunciar la redención a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; 2a para anunciar el año de gracia del Señor. 10 Con gran contento gozo en el Señor, y mi alma se alegra en mi Dios, porque me ha vestido con ropaje de salvación, me ha envuelto con manto de justicia, como novio que se ciñe la diadema, como novia que se adorna con sus joyas. 11 Como la tierra echa sus brotes, como el huerto hace germinar sus semillas, así, el Señor Dios hace germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. Con estilo denso y conciso este oráculo presenta al mensajero escatológico hablando en un soliloquio. Es otro de los textos claves del libro de Isaías. No es difícil encontrar puntos de contacto con los cantos del siervo, en especial con el segundo (